Llevaba tiempo queriendo escribir este post, pero como todo en la vida, a los finales hay que dejarlos reposar, hacer una pequeña reflexión y después…sacar una conclusión.

‘Girls’, esa heredera descarada y absurda de Sexo en Nueva York, con mucha realidad a base de botellones en casas, trabajos precarios y relaciones ‘Tinder’ ha llegado a su fin.

Hannah Horvath y sus tres amigas nos han llevado a lo largo de seis temporadas por un camino que nos resulta muy familiar a esa generación entre los 25 y los 35 que se iba a comer el mundo (que era la voz de su generación como decía su protagonista), pero que se encontró con un mundo muy distinto al que le prometieron, lleno de sueños rotos, empleos de eterna becaria, perjuicios machistas y una igualdad real que no acaba de llegar.

Como Carrie, Charlotte, Samantha y Miranda, estas ‘Girls’ de Nueva York, hacían un relato hiperrealista y surrealista de su andadura vital en unos años que lo marcan todo y que no borran nada, pero que dejan importantes lecciones de vida a unas cuantas que estamos en ese momento y que a veces nos llevamos bofetadas de realidad, en muchas ocasiones, demasiado fuertes y dolorosas.

Supongo que lo que quiero decir es que es una pena que esta serie llegue a su fin, que los pisos compartidos como ‘Friends’, que la búsqueda del amor como ‘Cómo conocí a vuestra madre’ y que el periplo sentimental de ‘Sexo en Nueva York’ no continúen en la ficción, ya que algunos de esos capítulos acababan siendo escenas muy parecidas a una década prodigiosa que (por suerte) cada vez se alarga más.

‘Girls’ termina, no con un final que a mí me gustaría, todo hay que decirlo, ese canto a la maternidad tan innecesario sobraba, pero qué le vamos a hacer, no siempre nuestros personajes de ficción y más a menudo las personas que están en nuestras vidas toman las decisiones que nos gustarían.

Así que, a pesar del final que Lena Dunham ha decidido darle, os voy a dar un final alternativo.

El viaje no tiene por qué tener un objetivo claro, ni la vida ser un paseo hasta ese objetivo; lo importante de todas las cosas es ese ‘durante’, esos momentos de risas con los amigos, de complicidad con la familia, de diversión en el trabajo, de primeros besos y de últimos, de noches olvidadas y recordadas para siempre, de bromas eternas, de aceptación y de verdad, que, aunque no tengan un destino concreto, significan el mejor regalo que se nos ha podido brindar: tiempo, experiencia y personas. Sobre todo personas.

Así que, to the Girls, a todas esas chicas que formamos parte de esa generación entre lo moderno y lo vintage, entre el SMS y los ‘selfies’, que luchamos por lo que creemos, por las mismas oportunidades y por vivir, al fin y al cabo, como nos dé la gana.

Ahí va una canción que le pega mucho a esto:

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